Sexo es la palabra que generalmente se usa para hacer alusión a las diferencias biológicas relacionadas con la reproducción y otros rasgos físicos y fisiológicos entre los seres humanos. Por ejemplo, el sexo históricamente se ha usado como parámetro para distinguir entre mujeres, hombres e intersexuales. Género, por el contrario, se refiere a las características que socialmente se atribuyen a las personas de acuerdo con el sexo asignado al nacer. Los atributos de género son, entonces, femeninos, masculinos y personas con identidades no binarias.
Es el reconocimiento de las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres en una determinada cultura y sociedad. Hombres, mujeres y personas con identidades diversas tienen experiencias diferentes porque la sociedad les pone reglas, roles y expectativas distintas. Este enfoque busca mostrar y cambiar esas desigualdades para que todas las personas tengamos las mismas oportunidades, derechos y acceso a recursos.
El enfoque interseccional reconoce que la discriminación y las desigualdades no se experimentan de la misma manera en todas las personas. Por ejemplo, las vivencias de una mujer joven indígena no son iguales a las de un hombre mayor que habita en una ciudad. La interseccionalidad permite comprender cómo se entrecruzan distintos sistemas de opresión —como el sistema sexo/género, el racismo, el sexismo, el clasismo, el capacitismo, el edadismo, el urbanocentrismo o la intolerancia religiosa— para producir formas únicas de desigualdad y subordinación. Por eso, las respuestas y soluciones deben considerar estas diferencias y adaptarse a las realidades específicas de cada persona y grupo.
Es una forma de análisis y de actuación social y política que, por una parte, identifica y reconoce las diferencias de género, identidad sexual, “raza”, etnia, edad, clase social, situación de salud, entre otras categorías; y por la otra, sus implicaciones en términos de poder, de condiciones de vida y de formas de ver el mundo.
Es cualquier acto, conducta o amenaza de violencia contra alguien que, basado en relaciones de desigualdad y discriminación por su sexo, identidad de género u orientación sexual y agravada por la coexistencia de diversas identidades (étnica, raza, clase, orientación sexual, etc.), puede ocasionar la muerte, el daño físico, sexual, psicológico y de otras índoles, tanto en ámbitos públicos como privados. Estas violencias buscan de manera explícita o implícita la reafirmación del sistema sexo-género, el cual se refiere a un conjunto de normas y expectativas que configuran el deber ser de las personas en relación a su identidad, sexualidad y relacionamiento con otras personas y con las instituciones sociales. Este sistema a su vez se relaciona con una jerarquía en la que se otorga mayor relevancia a aquello que se ha asociado históricamente con lo masculino, sobre lo que se ha considerado femenino. Las violencias basadas en género o violencias de género son las expresiones de relaciones desiguales de poder. El continuum de estas violencias llega hasta su manifestación más grave y radical: el feminicidio.
Las tipologías de violencia de género que se enuncian a continuación no son taxativas. Responden a las principales clasificaciones que se han desarrollado desde la academia y la legislación para explicar la realidad de miles de personas, especialmente mujeres y personas con una orientación sexual o identidad de género diversa. Las violencias de género y por prejuicio se tipifican como delitos de acuerdo con el Código Penal colombiano (Ley 599 de 2000) y nada justifica este tipo de conductas.