Caso 6

Mediando la exclusión

Luis, mediador cultural indígena y gay con experiencia en educación comunitaria, ve reducido su rol en un proyecto teatral a presentaciones superficiales, mientras sus propuestas de mediación con enfoque antirracista y de género son ignoradas o ridiculizadas por el equipo. Aunque intenta sostener su papel profesional, enfrenta de manera constante deslegitimación, comentarios pasivo-agresivos y cuestionamientos sobre su presencia, sin que existan protocolos internos ni espacios seguros para atender estas situaciones. En una ocasión, un técnico que buscaba desprestigiar sus propuestas le preguntó si estaba ahí “para llenar cuotas”.

Reflexión crítica:

El caso muestra cómo la intersección entre racismo, homofobia y violencia simbólica genera entornos laborales hostiles que restringen la participación de personas LGBTIQ+ racializadas o con una pertenencia étnica distinta a la blanco-mestiza, incluso cuando poseen experiencia y cualificación. La exclusión de sus propuestas y la reducción de su papel a funciones decorativas refleja una lógica que subvalora el saber situado y reproduce jerarquías coloniales, y patriarcales en los espacios culturales y artísticos. Esta dinámica no solo vulnera derechos individuales y empobrece los procesos creativos al excluir perspectivas críticas, diversas y transformadoras, sino que reduce la participación de un sector poblacional desde la estigmatización y del desconocimiento histórico de los aportes universales y trasversales de poblaciones étnicas.

Sugerencias de buenas prácticas:

Las instituciones culturales y artísticas deben establecer protocolos de prevención, denuncia y atención frente a violencias basadas en género, actos de discriminación y acoso sexual, garantizando confidencialidad, acompañamiento psicosocial, protección contra represalias y sanciones claras frente a estas condutas. Es necesario garantizar la participación plena y respetuosa de personas diversas en la toma de decisiones, valorando sus aportes. También se recomienda implementar formación obligatoria en enfoque de género, antirracismo y diversidad. Finalmente, se deben crear espacios seguros de diálogo intercultural que reconozcan la legitimidad de los saberes propios y comunitarios y permitan resolver conflictos sin reproducir violencias simbólicas.

Caso 6

Mediando la exclusión

Luis, mediador cultural indígena y gay con experiencia en educación comunitaria, ve reducido su rol en un proyecto teatral a presentaciones superficiales, mientras sus propuestas de mediación con enfoque antirracista y de género son ignoradas o ridiculizadas por el equipo. Aunque intenta sostener su papel profesional, enfrenta de manera constante deslegitimación, comentarios pasivo-agresivos y cuestionamientos sobre su presencia, sin que existan protocolos internos ni espacios seguros para atender estas situaciones. En una ocasión, un técnico que buscaba desprestigiar sus propuestas le preguntó si estaba ahí “para llenar cuotas”.

Reflexión crítica:

El caso muestra cómo la intersección entre racismo, homofobia y violencia simbólica genera entornos laborales hostiles que restringen la participación de personas LGBTIQ+ racializadas o con una pertenencia étnica distinta a la blanco-mestiza, incluso cuando poseen experiencia y cualificación. La exclusión de sus propuestas y la reducción de su papel a funciones decorativas refleja una lógica que subvalora el saber situado y reproduce jerarquías coloniales, y patriarcales en los espacios culturales y artísticos. Esta dinámica no solo vulnera derechos individuales y empobrece los procesos creativos al excluir perspectivas críticas, diversas y transformadoras, sino que reduce la participación de un sector poblacional desde la estigmatización y del desconocimiento histórico de los aportes universales y trasversales de poblaciones étnicas.

Sugerencias de buenas prácticas:

Las instituciones culturales y artísticas deben establecer protocolos de prevención, denuncia y atención frente a violencias basadas en género, actos de discriminación y acoso sexual, garantizando confidencialidad, acompañamiento psicosocial, protección contra represalias y sanciones claras frente a estas condutas. Es necesario garantizar la participación plena y respetuosa de personas diversas en la toma de decisiones, valorando sus aportes. También se recomienda implementar formación obligatoria en enfoque de género, antirracismo y diversidad. Finalmente, se deben crear espacios seguros de diálogo intercultural que reconozcan la legitimidad de los saberes propios y comunitarios y permitan resolver conflictos sin reproducir violencias simbólicas.